¡No mates a tu mascota! Protégelos Del Calor Dentro De Los Vehículos! (Don't Kill Your Pet! Protection From Vehicle Heat)

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Los perros y gatos dentro de vehículos estacionados, pueden sufrir un golpe de calor, aún y si están en la sombra con las ventanas un poco abiertas. Un estudio demostró que cuando la temperatura es de 78 grados Fahrenheit, en un auto con ventanas cerradas y en la sombra alcanza una temperatura de 90º F en cinco minutos y 110º F en 25 minutos. Otro estudio demostró que cuando la temperatura era de 90º F, en sólo 15 minutos alcanzó una temperatura de 113º F, en 30 minutos se elevó a 122 grados Fahrenheit. Después de 3 horas, la temperatura llegó a los ¡160º F!

 

Si el animal está saludable y no tiene una predisposición al estrés debido al calor, entonces el podría sobrevivir a una temperatura de hasta 108 grados Fahrenheit, sin sufrir de estrés. El pulso y respiración del perro o del gato, por lo general, se mantienen en su rango normal. Después de 40-50 minutos de regresar a su ambiente de confort, la temperatura corporal (101.5º F) regresa a la normalidad sin ayuda externa.

 

Un animal tiene mecanismos de adaptación para los cambios de temperatura, pero si ésta se eleva muy rápido, los mecanismos no son capaces de ayudarlos a hacer frente al calor. Como el animal se sobrecalienta, la temperatura corporal alta, aumenta la tasa metabólica hasta que ya no puede suministrar suficiente oxígeno a los tejidos.

 

Cuando se acumula ácido láctico y otros ácidos metabólicos en los tejidos del cuerpo se empieza a decaer su metabolismo, al final, el animal es incapaz de utilizar la energía disponible y los trastornos del sistema nervioso central empiezan a ocurrir. Si la temperatura corporal alta no se reduce, puede desarrollar la acumulación de líquido en el cerebro, lo que causa inflamación y un mayor daño a los tejidos nerviosos.

 

El golpe de calor se desarrolla rápidamente, los síntomas incluyen: jadeo, la lengua del animal se hace más larga y ancha, la creación de una superficie mayor de que la evaporación y el enfriamiento puede ocurrir, la lengua se torna de una tonalidad rojo oscuro o morado, piel seca y caliente, sacudidas musculares, una mirada aturdida, los ojos vidriosos, mareos, vómitos, expresión de ansiedad, falta de respuesta a los comandos, comportamiento agitado o irregular, fiebre extremadamente alta (hasta 110º F), latidos rápidos del corazón y colapso.

 

La temperatura superior a 110 grados Fahrenheit, daña los tejidos de las vías respiratorias, especialmente los de la vía nasal. No importa qué tan efectiva sean las defensas naturales del animal, ellos se debilitan con rapidez, si no hay alivio del aumento de las temperaturas y la falta de circulación del aire. Los animales más pequeños tienen una ligera ventaja para afrontar el calor, ya que pueden adaptarse con mayor facilidad.

 

Recuerde también que el Sol se mueve, un vehículo que estaba estacionado al inicio en la sombra pueden encontrarse, ya sea parcial o en su totalidad bajo los rayos del Sol después de un breve período de tiempo.

 

Las mascotas con un historial relacionado con el estrés por calor, son más vulnerables al golpe de calor. También los cachorros, gatitos, los de edad avanzada, las razas de narices aplanadas, los obesos o con sobrepeso, mascotas que recién se mudaron de climas frescos y perros que han recibido un corte de pelo y los que se excitan con facilidad.

 

El golpe de calor es una emergencia médica que requiere tratamiento inmediato, intensivo y prolongado. Cuanto más tiempo el animal ha estado expuesto a una temperatura excesiva, más grave es la enfermedad. Tratamiento: quitarlo de inmediato del entorno sobrecalentado a una zona fresca y con sombra. Vierta o rocíe agua fría sobre el animal, tenga cuidado pues el agua muy fría puede ponerlo en estado de shock. Si es posible, colóquelo delante de un ventilador o en una habitación con aire acondicionado.

 

Para mejorar la circulación, dé un masaje suave en las patas y el cuerpo. La temperatura rectal se debe tomar cada 10-15 minutos hasta que la lectura sea inferior a 103 grados Fahrenheit. Si la mascota está consciente, lavar el hocico con agua fría, pues le ayudará a recuperar la temperatura normal.

 

El animal consciente puede beber pequeñas cantidades de agua para comenzar a reemplazar los líquidos corporales perdidos durante la deshidratación, diarrea y vómitos. A un animal inconsciente se le puede dar respiración artificial para evitar un daño permanente en el cerebro y la muerte.

 

Si no hay agua disponible, aplique compresas de hielo en la cabeza y el cuello, después trasladarlo a un lugar más fresco. La temperatura corporal de 110 º F y superiores pueden ser toleradas sólo por unos pocos minutos antes de que un daño irreversible se produzca en el sistema nervioso central.

 

Una inmediata atención veterinaria es importante para asegurar una recuperación completa. Los animales que se recuperan del estrés por calor pueden notarse deprimidos y letárgicos durante varios días. Se pueden ver espasmos ocasionales en los músculos esqueléticos, debido a la inflamación en el sistema nervioso. La sed excesiva y micción frecuente pueden ser un signo de daño renal.

 

Aplicar con una esponja una mezcla de alcohol con agua en la mascota, ayudará a conducir el calor fuera del cuerpo. Sin embargo, si el estrés es severo un baño con agua fresca de 75º F, es recomendable. El animal no se le debe permitir beber líquidos, hasta que su temperatura corporal se haya estabilizado, pues puede ocurrir una "intoxicación por agua" y un edema cerebral.

 

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